Todo comenzó de manera casual:
El británico John Sheperd-Barron vivía en el campo, pero su banco estaba en Londres, por lo que él debía cambiar sus cheques en la sucursal local. Los sábados sacaba dinero para el fin de semana; la oficina abría de 9:30 a 12:30. Un día, John llegó tarde y ya no pudo cambiar su cheque (¡todo el fin de semana sin dinero!).
Esa noche, mientras estaba en la bañera, pensó que debía haber alguna manera de tener acceso a su dinero a cualquier hora. Luego recordó las máquinas que vendían chocolates: se insertaba una moneda de un penique en una ranura, se jalaba una palanca y se abría un cajón en el que aparecía una barra de chocolate. Imaginó una máquina similar, que en vez de chocolates tuviera dinero:
“Los billetes apareceran en el cajón una vez que la máquina lea el cheque”.
En ese entonces no existían las tarjetas bancarias de plástico y usar cheques era algo lógico porque podían incluir elementos de seguridad, así como un método para identificar automáticamente al usuario.
Cada cliente tendría que memorizar su propio número de identificación. A Sheperd-Barron se le ocurrió la idea cuando se dio cuenta de que podía recordar los seis dígitos de su registro militar. A la mañana siguiente decidió probar la idea con su esposa. En la mesa de la cocina, ella le dijo que sólo podía recordar cuatro dígitos y así nació el Número de Identificación Personal o NIP de 4 dígitos, que se convirtió en un estándar mundial (el PIN de los teléfonos móviles y las tarjetas :Personal Identification Number ).
John Sheperd-Barron en la actualidad
El Banco Barclays firmó un contrato con John Sheperd-Barron para desarrollar un prototipo del cajero automático, instalar las primeras seis máquinas (la primera el 27 de junio de 1967) y posteriormente surtir cinco pedidos de 50 cajeros automáticos cada uno.(Informacion de www.radioredam.com.)