A mediados de los años 90 se empezarían a descubrir extrañas formaciones en los campos de las cosechas del sur de Inglaterra. Su tamaño (sólo visibles desde cierta altura), pero sobre todo su perfección y diseño, descartaban en principio que fueran fruto de la casualidad o de algún bromista.

Como además cualquiera puede verlos (ahí están), para los aficionados a la ufología y los fenómenos extraños esto se ha convertido en una prueba palpable de que no estamos solos. Al principio las formaciones eran más simples, de modo que las autoridades se limitaron a no hacer demasiado ruido, pero a medida que los “mensajes” han aumentado su complejidad, se ha desarrollado toda una trama de desinformación pública que es tan evidente como además chapucera.
Una importante red de aficionados con algunos conocimientos de ciencia se ha encargado desde hace años  de realizar el seguimiento de éstas figuras que aparecían en los campos ingleses. Al mismo tiempo, han visto un negocio provechosos, vendiendo libros y merchandising, y afirmando la propiedad de todas sus imágenes para que no puedan ser usadas por nadie. Ahora empiezan a aparecen en sus páginas de Internet no sólo comentarios sobre las presiones que están recibiendo de los servicios secretos (se rumorean entre ellos mismos y unos contra otros que trabajan para la CIA), sino que también su actitud poco altruista quizás ha ocasionado que esto no haya podido ser seguido con la importancia que merece por el público.